viernes, 6 de enero de 2017

II era: La Gran Guerra

"Y Miguel, enojado, se dio la vuelta y alzó sus alas grises hacia el cielo ante la mirada de Gabriel. ¡Detente!, le gritó este. Pero Miguel no escuchó. La luz brilló con fuerza, como gritándole, ¡detente!, pero siguió avanzando, aunque las alas le dolían por tal brillo. Los demás ángeles se quedaron viéndolo. “¡Yo soy la fuerza! ¡Yendo contra la Luz, soy más fuerte!”, gritó, y su voz se alzó por encima de los cielos, y retumbó por cada esquina del Universo. Las estrellas fueron testigos, y los planetas también, y las criaturas de Zeraquiel alzaron el rostro y también oyeron. “Se acercan tiempos oscuros”, dijo Neptuno."

   La Gran Guerra de los ángeles fue cruel y terrible. Muchísimos perdieron la vida en vano, y muchos más se dejaron perder en el mal de Miguel, que, en lo que parecía una perfecta relación con sus hermanos, se dejó caer alejándose de ellos, de la Luz, y de todo lo que creía conocer.

  Las cosas, por desgracia, no sucedieron de un día para otro. Algunos, entre los que Khiraissa, la última heredera de Neptuno, se encuentra, creen que su propia misión le pudo. Miguel era el ángel más brillante y risueño de los tres, por eso cuando nació lo hizo de la forma más luminosa posible. El amor y el Destino eran sus tareas: saber cuándo alguien amaba y unir esas personas para siempre jamás, y controlar el destino de esos seres.

  El amor era un sentimiento único en los ángeles. Con un significado mucho más puro de lo que actualmente conocemos, el amor simplemente unía a dos personas, independientemente de cualquier diferencia, y las hacía felices para la eternidad que duraran sus vidas. Simple, sencillo, agradable. ¿Quizás Miguel se sentía solo viendo a tantos ángeles siendo y viviendo felices gracias a él?

"Yo soy el único que no puede amar ni ser amado. La Luz ha sido cruel conmigo".

  Con esa creencia en su cabeza, esta debió de ser la razón por la que la Luz en su pecho y alma se fue apagando a medida que se alejaba, sin quererlo, de su bondad y cariño. Durante este descenso silencioso se le atribuyen multitud de engaños que, todos escritos en Las traiciones de Miguel, desequilibraron por un momento el Universo. Un extraño y horrible juego que había empezado sin avisar a nadie, y de los que muchos sufrieron las consecuencias.

  Poco después de que Zeraquiel decidiera ser la primera en crear una forma de vida, los neptunianos, Miguel estalló y decidió dejar de sufrir en silencio. Fue el día de la ascensión, y a la vez, de la caída. En una gran demostración Miguel enseñó sus cartas e incitó a los demás que siguieran su camino.

  Y, por desgracia, muchos lo hicieron.

  El gran descenso fue una visión que Gabriel, enojado, observó desde los cielos de la ciudad celeste con el pecho totalmente vacío. Le había traicionado la persona que amaba, que, ingenuo, no había comprendido que ya había nacido con el regalo del amor de sus hermanos. Aquello lo volvió loco de ira y le alejó también de la Luz, no lo suficiente para traicionarla, pero sí para no comprender que el bien desaparecía de su corazón. En un intento de venganza, él fue el segundo que creó una nueva forma de vida: los mercurianos, los guerreros que portarían el fuego de su espada y de su venganza.

  Fue así como empezó la Gran Guerra. Sin darse cuenta de lo que realmente había ocurrido, ambos bandos se enfrentaron ante una Luz horrorizada, que no entendía cómo podía haberse destruido todo con tanta facilidad. Así se hizo la primera división de lo que era vida y muerte, y con ella muchas más, la noche y el día, la felicidad y la tristeza, y, finalmente, la Luz y la Oscuridad, una Oscuridad totalmente nueva y diferente a la original.

Miguel bañado por la Oscuridad
  Los ángeles que siguieron a Miguel sufrieron las consecuencias más que nadie. La idea no había surgido de su mente de forma natural, sino artificial. La lejanía con la Luz los enloqueció, les arrebató la felicidad, la bondad, la paz. Los sentimientos que Miguel había creado fueron su única realidad: dolor, ira, tristeza, soledad..., y, en las profundidades del vacío, sus alas y ojos se oscurecieron tanto que, con el paso del tiempo, se volvieron negras como la noche. Les llamaron los ángeles caídos de Miguel.

  Sin embargo, el momento en el que Miguel, en un intento de aumentar su poder, decidió amenazar en persona a la Vieja Bruja, fue el fin de la Guerra. Una maldición cayó sobre él, y una Profecía que auguraba su derrota fue pronunciada por la Vieja Bruja a modo de venganza. Ambas cosas asustaron a aquellos que todavía no se habían convertido en ángeles caídos, y, aterrorizados, alzaron el vuelo de vuelta al lugar del que habían huido, ingenuos.

  Gabriel ya no era el mismo cuando regresaron. No existió perdón para ellos, por lo que este no los aceptó en sus filas. A modo de castigo, convirtió sus alas, todavía ligeramente blancas, en rojas: toda la sangre que habían derramado en la Gran Guerra sería el líquido que les diera color. Todas las muertes que habían causado vivirían durante su eternidad tras sus espaldas. Finalmente, los desertó.

  Fue una época triste en la que aquellos que volvieron a su hogar tras la guerra lloraron amargados la pérdida de sus amados. Era la primera vez que lloraban, también que se sentían tristes.

  El virus de Miguel había calado hondo en todo y en todos.

  Finalmente, lo que al principio era un Gran Bando, se dividió: el bando del Bien, liderado por Gabriel; y el bando del mal, liderado por Miguel.

  A partir de ese momento, la Profecía se convirtió en lo único importante para todos.





  Fue una época, como ya dije, difícil y dolorosa para los ángeles. Llena de sucesos, esta época se marcó por el caos, la creación de leyes universales (el Destino, que más adelante hablaré de él, se convirtió en la primera), y de sentimientos y sensaciones.

  El fin de la llamada era de los ángeles terminó cuando, Miguel, despechado, creó la tercera y última forma superior de vida: las sombras. Las tres criaturas que existían, los neptunianos, mercurianos y las sombras, se convirtieron en la base de la protección del Universo en una época en la que los ángeles, concentrados en la Profecía, se dejaban llevar por cualquier hecho que no entendieran o creyeran relevante (por ejemplo, la creación de un libro que creían que hablaba del fin de todo). Esto apartó a los ángeles del primer plano, dejándolos con la única función de crear mundos y sus correspondientes formas de vida.

  La caída de Miguel los había desequilibrado tanto que estos se habían perdido a sí mismos.

  Lo había hecho bien.



  En fin, esto es lo que sucedió en la Gran Guerra. Próximamente hablaré, en las páginas correspondientes, más a fondo de los personajes que he citado, tanto de los Tres como de las primeras criaturas que fueron creadas, y entre las cuales se encuentra la ya mencionada Neptuno. Actualizaré la página de eras con los nuevos datos que he proporcionado.

  Además, he actualizado el blog. Ahora he añadido un apartado de texto donde os iré poniendo mensajes de actualizaciones para no tener que ir diciéndolas al final de las entradas. También he añadido una encuesta que deseo que contestáis. Vuestra opinión es importante, sobretodo en esta etapa de comienzo. Finalmente he añadido un chat un poco más abajo donde podéis comentar lo que queráis sobre el blog, preguntar, etc...


  Gracias por leerme, y pasad un genial día!

ice neptunian

Author & Editor

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